Zielinsky se complace en presentar “Un lugar en el mundo”, primera exposición individual en Barcelona del artista puertorriqueño Karlo Andrei Ibarra (1982, San Juan). A través de un conjunto de obras que transitan entre escultura, fotografía e instalación, el artista explora las tensiones entre historia, violencia y poder, articulando símbolos reconocibles de la cultura contemporánea con referencias a la historia del arte y a los imaginarios políticos del continente americano.
Ibarra propone lecturas críticas sobre educación, nacionalismo, migración y violencia institucional que se articulan en obras como “I Like America and America Doesn’t Like Me” (2025), una referencia a la performance de 1974 de Joseph Beuys. En aquel entonces, la René Block Gallery invitó a Beuys a presentar su trabajo en Nueva York. Para realizar la performance “I Like America and America Likes Me”, Beuys decidió no tocar en ningún momento el suelo estadounidense: llegó al aeropuerto envuelto en fieltro, fue trasladado en ambulancia directamente a la galería y allí pasó tres días encerrado con un coyote.
En la pieza de Ibarra se añade la partícula de negación “doesn’t”, que convierte el gesto en un símbolo más directo y menos irónico que en la obra de Beuys, especialmente en nuestro presente marcado por las políticas antimigratorias estadounidenses. La superficie espejada atrae al visitante, que se ve reflejado y al mismo tiempo atrapado en la pieza.
Otra obra de la exposición que mantiene una referencia directa con la historia del arte es “Lessons (after Lucio Fontana)” (2023–2026), formada por una serie de pizarras escolares perforadas por el artista con munición de arma de fuego. La pieza evoca tanto el movimiento de vanguardia Espacialismo del italo-argentino Lucio Fontana, quien intervenía la superficie de la obra mediante incisiones en un intento de crear un “espacio entre”, como también alude a las violencias y masacres en escuelas de Estados Unidos.
Siguiendo con la noción de desplazamiento, Ibarra, durante una escala en el aeropuerto de Dallas, identificó la venta de llaveros de souvenir con forma de esposas de prisión. A partir de esta observación desarrolló “Dream Catcher” (2024–2026), una obra que revisita el amuleto étnico propio de la cosmología de los pueblos nativos americanos, los primeros habitantes de ese territorio. Mientras que el amuleto está asociado a la idea de protección del mundo onírico y de las aspiraciones humanas, Ibarra construye una versión en la que sustituye elementos del objeto original –como las plumas– por esposas reales. En un evidente cruce entre la exotización de la persecución a inmigrantes y la normalización de la ideología del encarcelamiento en las proximidades de la frontera entre Estados Unidos y México, la obra articula un objeto sincrético que cuestiona los valores nacionalistas y la violencia institucionalizada en el discurso político.
En la exposición se presentan también las obras “Estudio de la esperanza” (2025–2026), “Naturaleza muerta” (2016) y “Slippery Government” (2011). “Estudio de la esperanza” consiste en una serie de esculturas realizadas en madera tallada y quemada que sugieren fósforos ya utilizados; su escala agigantada transforma estos objetos cotidianos en un registro imaginativo de una revolución en curso. Por su parte, “Naturaleza muerta” (2016) presenta un megáfono que sostiene, como si fuera un ramillete de flores, un conjunto de banderas de América Latina ordenadas según los conflictos del presente, estableciendo un cruce entre celebración, protesta y memoria política.
En “Slippery Government” (2011) el artista inicia una serie de esculturas con mensajes críticos hacia el funcionamiento del Estado. Existe aquí un paralelo con la propuesta “Inserções em circuitos ideológicos” (1970) de Cildo Meireles. Estas piezas consisten en frases o citas incorporadas en objetos comunes que suelen pasar desapercibidos, pero que conviven directamente con el público y con el contexto del lugar. Al ser insertadas en oficinas de gobierno u otros espacios institucionales, funcionan como gestos de protesta silenciosa que buscan provocar un efecto de sorpresa y activar una reflexión crítica en quien las encuentra.
Finalmente, en “La espera” (2026), Andrei Ibarra convierte un objeto cotidiano –un dispensador de turnos– en un dispositivo crítico. La pieza sitúa al espectador frente a una máquina diseñada para regular el acceso: un gesto mecánico mínimo que promete justicia a través de la fila. Sin embargo, al tomar un número emerge una paradoja: la igualdad que las instituciones modernas proclaman se transforma en una coreografía de paciencia, incertidumbre y demora.
El dispensador no solo entrega números; produce expectativas. En su silencio burocrático, la obra sugiere que el acceso a oportunidades, servicios y derechos está mediado por sistemas que aparentan neutralidad, pero que en la práctica generan jerarquías invisibles.
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Karlo Andrei Ibarra (1982, San Juan, Puerto Rico) se graduó de la Escuela de Artes Plásticas de San Juan en 2005. Ha participado en la 3.ª Bienal de Bucarest (2008), en las dos últimas ediciones de la Trienal Poligráfica de San Juan, América Latina y el Caribe (2009) y (2012), en la 2.ª Bienal Internacional de Arte Joven de Moscú (2009), en la Bienal de las Américas titulada The Nature of Things, celebrada en Denver, ambas en (2010), en la Bienal de La Habana (2019) titulada La construcción de lo posible, y en la exposición Novo Museo Tropical, en la Fundación Teorética en San José, Costa Rica, curada por Pablo León de la Barra.
Ibarra también ha sido galardonado con el Primer Premio en la 6.ª edición del Concurso de Arte Digital de Centroamérica y el Caribe, Inquieta Imagen, en el Museo de Arte y Diseño de San José, Costa Rica (2014), y con el People’s Choice Award en el Festival de Video Optic Nerve, organizado por el Museo de Arte Contemporáneo de North Miami en 2011. En 2023 participó en The Fountainhead Biennial en Emerson Dorsch, curada por Omar Lopez Chahoud, y en Converge 45: Social Forms; Art as Global Citizenship, curada por Christian Viveros-Fauné (2023).
Su obra ha sido expuesta en museos como el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (2007, 2014 y 2021), el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de San José, Costa Rica (2013 y 2014), el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago de Chile (2014), el Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo (Buenos Aires, Argentina) (2014), el Instituto de Visión (Bogotá) (2015), el National Museum of Puerto Rican Arts (Chicago) (2015), el Getty Museum (Los Ángeles) (2016), el Friedrichshain-Kreuzberg Museum (Berlín) (2018), el Portland Museum of Art (2019), el USF Contemporary Art Museum (Tampa) (2021), el Museo de Arte de Bayamón (Puerto Rico) (2021), el Museo de Arte Contemporáneo de Panamá (2021), el Museo del Barrio (Nueva York) (2022), el Phoenix Art Museum (2023), el North Miami Contemporary Art Museum (2023), el Atlantic Center of Modern Art (Las Palmas, España) (2024) y el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico (2025).